Que se acaba el mundo dicen

It’s The End Of The World As We Know It, Rem

Ayer me puse trascendental. Hacía tiempo que no me pasaba. Desde que tengo hijos tengo poco tiempo para divagar, la verdad. Y menos mal.

Todo vino a cuento de estas predicciones agoreras sobre el fin del mundo. Qué listos, tú. Que el mundo se va a la mierda está más claro que el agua. Pero que sea el 21 del 12, capicúa, sería demasiada casualidad. Y poco creíble. A no ser que lo haya dicho algún mandamás de país armado hasta los dientes. Aunque apuesto a que es cosa de los otros perturbados.

Uh oh, overflow, population, common food, but it’ll do.
Save yourself, serve yourself.
World serves its own needs, listen to your heart bleed.
Dummy with the rapture and the reverent in the right – right.
You vitriolic, patriotic, slam, fight, bright light,
Feeling pretty psyched.

It’s the end of the world as we know it.
It’s the end of the world as we know it.
It’s the end of the world as we know it and I feel fine.

La cuestión es que, tras buscar “fin del mundo” en Google, accedo a la Wikipedia y encuentro una serie de sucesos que sí podrían suponer un verdadero apocalipsis y otros que ni fu ni fa. Si tenéis curiosidad, podéis verlos aquí.

Yo os hago un resumen: rayos gamma, agujero negro, meteorito, rebelión de las máquinas, calentamiento global, plaga gris de nanotecnología (mira, de esta los yankees no han sacado película que yo sepa), tercera guerra mundial, y…(aquí viene lo bueno) castigo divino, batalla de los dioses, extraterrestres…

De zombies no dice nada. Aunque cada vez que veo la cola del INEM apuesto más por esta opción. Los imagino comiéndose a los responsables de todo esto, en un justo desenlace.

La cosa es que hay donde elegir. Cada uno puede vislumbrar el final que más le convenza. O convenga. Por ejemplo, con la crisis que nos está cayendo, el fin del mundo de los mayas es ideal de la muerte. Nunca mejor dicho. Ni más ni menos que en pleno diciembre y en plena campaña de Navidad…A ver si con lo de “que esto se acaba”, le da a la gente por consumir, beber y procrear más alegremente…

Y ¿cuántas veces hemos sido advertidos de que se acaba el mundo?. Yo recuerdo un buen puñado. Esto es un cachondeo. Un día vendrá un meteorito de los gordos sin avisar y sanseacabó la tontería.

Lo que sí se acaba es la sanidad pública, la educación pública, las ayudas a la dependencia, el empleo… El estado del bienestar básicamente. Ahí tenéis la verdadera catástofre. El puñetero Juicio Final más cerca que nunca.

Pero mi divagación de ayer iba más allá, mucho más allá de la crisis o la absurda profecía maya. Y es que de vez en cuando me asalta a la mente la ridiculez que somos en medio del universo infinito. Y esto último me deja como a un PC. Colgada. Dándole vueltas a la idea. Vegetativa total.

(Aunque yo soy de Mac de toda la vida, que dicen que no se cuelga, mentira, sí se cuelga, no tanto quizá como el PC, pero también… y no se qué narices tiene esto que ver con el fin del mundo, ah, bueno, Steve Jobbs se ha muerto, igual eso lo precipitó todo. Y vuelvo al tema.)

La cuestión es que cuando pienso en el universo, tan enorme, me da por imaginar que si razonaran los “elementos” (llámenlo Elementos, Dios, Alá, Belén Esteban, Standard’s & Poor –cada uno en lo que crea-), si fueran capaces de analizar lo que hacemos en la Tierra, se quedarían flipados con la que tenemos liada en este minúsculo planeta. Aquí, jugando a casitas, que si la economía se hunde, que si el niño no me deja dormir, que si un perro se caga en la calle y luego lo piso, que si me salto un Stop, que si prefiero los yogures de Hacendado, que si playa o montaña, que si Madrid o Barça…y todo esto comparado con el vasto espacio exterior… Pues lo veo absurdo. Una nimiedad.

Y es que los elementos deben partirse el culo con nosotros. “Míralos, no podían hacer como el resto de animales: cazar, comer, domir, procrear y punto. Ellos tenían que ir más allá. De listos que son, son tontos. Fíjate en la que se han metido: hipotecas subprime, autopistas de pago, Rita Barberá, ciudades dormitorio, montañas de tupperwares, aeropuertos sin aviones, hilillos y chuches, brotes verdes, activos basura, comida basura, contratos basura, huelga de basura, Sálvame, jornadas basura de más de 40 horas…si es que no tienen conocimiento estos humanos.”

Y no, no lo tenemos. Si lo tuviéramos nos habríamos quedado en las cavernas. Con un buen fueguecito, una buena manta de piel de oso y un muslo de mamut dorándose en las llamas.

Y sin saber si el mundo se acaba mañana, el 21, o cuando le salga de los mismísimos al Banco Mundial. Y luego dicen que son los mayas.

Cortinas de humo.

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2 pensamientos en “Que se acaba el mundo dicen

  1. Pues si se va a acabar que sea ya, por favor, que así me ahorro por lo menos este mes de diciembre, que entre la organización de las fiestas navideñas y las estadísticas del 2012 para el jefe….

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